A pesar de que no se trata de nada nuevo, poco nuevo hay bajo el sol sobre trabajos de detección, si está teniendo un repunte entre los aficionados a la detección, tanto en deportivo como en algunos trabajos operativos. Se trata del direccionamiento del perro hacia algunos objetos o zonas que se quieran revisar, mediante un puntero laser.

Es un ejercicio muy vistoso, pero que más allá de un simple juego, esconde ciertos riesgos que los guías debemos conocer y que pueden hacer que el juego sea perjudicial para la vista de nuestro compañero de cuatro o de dos patas.

Hace unos años, ya era una técnica que se empleaba por parte del Cuerpo Nacional de Policía (entre otros, también se ha empleado en las Fuerzas Armadas, sola, y en combinación de otras técnicas), para dirigir a los perros detectores de explosivos hacia posibles vehículos o instalaciones en los que sospechaban podía haber presente un artefacto explosivo. De esta manera, se ahorraban esfuerzos tanto del perro como del guía, en revisar grandes áreas o hileras de vehículos, al dirigirse hacia un punto en concreto, y se evitaba gran parte de la exposición a estos artefactos por parte del personal de seguridad.

fuente: https://mundo.sputniknews.com

El ejercicio es muy simple, se condiciona al perro a que se dirija hacia una luz que se mueve ligeramente para llamar su atención, y a llegar hasta ella, se le da la orden de búsqueda que el perro tenga prefijada.  Cuando se finaliza la requisa de la parte que nos interesa, se vuelve a llamar al perro para volver a dirigirle hacia otro punto de especial interés. Todo esto, desde un parapeto seguro para los guías.

Hoy en día, es una técnica que se entrena, pero que por fortuna, apenas es necesario emplear, al menos en nuestro entorno civil.

¿Qué herramienta se emplea como señalizador o puntero?.

Se trata de un puntero señalizador que emite un haz de luz láser de color verde. Se elige el verde, porque por su longitud de onda, tiene mayor alcance y mayor visibilidad incluso a la luz diurna. Pero esto hace  que sea mucho más potente y por tanto más perjudicial para la vista, llegando a poder provocar lesiones oculares permanentes. Esta es la otra cara de la moneda, los accidentes. Aunque curiosamente, se trata de uno de los colores que más dificultades tienen los perros para distinguir.

Este tipo de puntero se emplean mucho entre los aficionados a la astronomía, para señalizar en el cielo las estrellas y constelaciones. Esto nos puede dar una idea de su potencia.

Al emplearlo, se deben tomar una serie de precauciones, como evitar apuntar a zonas donde circulan vehículos o pasan personas, zonas y superficies donde el haz puede reflejarse (metálicas, pulidas, etc.) y en especial, se debe prever cualquier movimiento que el perro pueda hacer y que accidentalmente haga que acabemos dirigiendo el haz hacia su cara. También debemos tener en cuenta que a algunos perros les puede provocar un aumento importante de la ansiedad, haciendo que no sea recomendado ni siquiera como juego.

El direccionamiento del perro, no es el único uso que podemos darle a esta herramienta. También podemos emplearla como reforzador de una conducta al usarlo como juego para que el perro lo persiga, o incuso como liberador de una conducta. Lo que si debemos saber, es que si lo empleamos para un fin y el perro así lo asocia, no deberíamos intentar emplearlo para otro.

Mi consejo es que se haga un uso responsable de esta herramienta. Al igual que otras, no es peligrosa “per sé”, lo peligroso puede ser el uso que hagamos de ella.

 

Autor: Jaime Alonso Borde

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